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Paquita Salas y el torrezno (de Soria, por supuesto)

31 ago
3 min de lectura

Ahora que Paquita Salas (2016) ha cumplido 10 años y que quien escribe y suscribe estas líneas es natural de Soria, como no vamos a celebrar tan ilustre efeméride. Lo que empezó como una broma entre colegas se convirtió en un fenómeno cultural y en una serie que recuperamos al menos una vez al año para aparcar nuestra monótona vida y dejarnos llevar por el Universo Paquita.


Paquita es nostalgia, exceso, humanidad, gritos, honestidad, fragilidad, resistencia al cambio, compromiso y fidelidad. Y todo esto lo reflejan los Javis de manera magistral en la relación de Paca con la comida.


Y es que la comida en Paquita Salas no es un simple chiste recurrente sobre una mujer que come mucho, que lo hace, y que nos hace mucha gracia, que también nos la hace. Reducirla a eso sería menospreciarlo todo. Brays Efe, Paquita, come cuando celebra, cuando trabaja, cuando espera, cuando se aburre, cuando se siente rechazada y, sobre todo, come cuando no sabe cómo afrontar lo que le está pasando.


Los torreznos (de Soria, repito), las croquetas, los churros, las porras, el beicon, la bollería industrial, el chocolate y el gin-tonic de Larios forman parte de la iconografía reconocible de la serie. La propia promoción oficial y la prensa terminaron identificando a Paquita como una representante “adicta a los torreznos”, hasta convertir ese alimento en uno de los símbolos más identificables del personaje.



Porque Paquita no es una gourmet: es una mujer que come. No necesita de delicatessens ni complicadas elaboraciones. La sencillez del torrezno condensa todo lo que Paquita representa: es popular, es castizo, es contundente, no pretende ser saludable, no necesita explicación, produce un placer inmediato y, sí, puede resultar excesivo.


Como la propia Paca Salas. Es crujiente y ruidoso por fuera y blando y sensible por dentro.

La relación entre la representante y los torreznos es innegable y así lo reflejó un medio como El País en un reportaje titulado “El asalto al mundo con torreznos de Paquita Salas”.


El torrezno funciona también como una declaración contra la cultura aspiracional que rodea al nuevo mundo del espectáculo. Mientras otros personajes hablan de rejuvenecer una imagen, conseguir seguidores, posicionarse, viajar, internacionalizar una carrera o convertirse en una actriz “360”, Paquita se aferra a algo tan terrenal como una pieza sabrosa de panceta frita y convierte a los torreznos en un símbolo de insurrección contra los cambios y la modernidad que intenta desplazarla de su propio mundo. Porque Paquita prefiere solucionar cualquier tema laboral con una llamada de teléfono en vez de arrojarse a las garras de las nuevas tecnologías (“¿Qué mail?, ¿Qué mail?”, “¿Quién me ha robado el domain?”, “Pon jaskas de esos”).



Para huir de ese mundo que se empeña en borrarla del mapa nos llevaríamos a Paquita sin dudarlo al Restaurante Soto Playa en Soria, en la misma orilla del Duero. La primera vez que probamos sus torreznos fue una experiencia inesperada. Un trozo de pan escondido bajo un torrezno enorme con aspecto amenazante. Pero al primer mordisco… Corteza crujiente, carne tierna y sabrosa, temperatura perfecta… Y antes de darte cuenta estás pidiendo otro y otro más. Sin sentimiento de culpa. Porque una corteza perfectamente suflada acompañada de una combinación perfecta de carne magra y grasa hacen que quieras abandonarte al disfrute sin pensar en las consecuencias que ello conlleve.


Y para rematar puedes pedir sus croquetas de torrezno. Otro de los innegociables de la gastronomía paquitera. Menos mal que no se ha llegado ni a imaginar la existencia de estas croquetas porque entonces Navarrete correría el peligro de perder a su hija predilecta que pondría de inmediato camino a Soria.


Porque Paquita quiere que sus actrices triunfen. Quiere que la llamen. Quiere volver a ser relevante. Quiere recuperar el pasado. Quiere una nueva oportunidad. Quiere cariño.

Quiere reconocimiento. Quiere seguridad. Quiere churros, porras y chocolate. Y, sobre todo, quiere un gintonic de Larios con un buen plato de torreznos.


 
 
 

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